martes, 22 de diciembre de 2015

Un Siervo para Tu Gloria - La IBI


Música cristiana 

Siendo en forma de Dios
Rey de toda la creación
De siervo Se vistió
Hasta lo sumo Se humilló
Sufrió la muerte en sumisión
Horrenda muerte en una cruz


Inmenso amor, Le hizo descender
A servir al pecador
Gracia sin igual, Cristo demostró
Dio Su vida a mi favor


Pon en mí la misma
Mente que hubo en Cristo
Hazme un siervo para Tu gloria
Tomaré mi cruz
Te seguiré Jesús
Hazme un siervo para Tu gloria


El soberano e inmortal
Coronado en majestad
Lavando mis pies
Inocente de maldad
Mas cargó mi iniquidad
Tomando así mi lugar


Herido fue por mi transgresión
Y en silencio padeció
Por mi rebelión sangre derramó
Y por Su muerte vivo yo





domingo, 6 de diciembre de 2015

Mateo 5:16



Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.




domingo, 1 de noviembre de 2015

Marcos 10:15



De cierto os digo, que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él.



domingo, 4 de octubre de 2015

domingo, 6 de septiembre de 2015

Apocalipsis 3:20



He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo.



lunes, 22 de junio de 2015

Frase de Dwight L. Moody



Dios tiene dos tronos.
Uno en lo más alto de los cielos, y el otro en el más humilde de los corazones.

                                                                         Dwight L. Moody





miércoles, 22 de abril de 2015

El Encuentro


Películas cristianas
  Cinco viajeros se refugian de una tormenta en el restaurante “La última oportunidad”, ubicado al lado de una desolada carretera. A medida que el mesero les toma sus pedidos y conversa con ellos, se dan cuenta de que ése hombre no es una persona ordinaria.


  Un matrimonio destruido y al borde del divorcio, una jovencita abusada por su padrastro y que huye de su hogar, un hombre de negocios millonario y sin escrúpulos y una mujer que busca desesperadamente el romántico amor de su vida, responden de manera diferente a la propuesta del mesero: “Tengo un plan para cada uno de ustedes. Todo lo que tienen que hacer es creer en mi.”

  Unos le creen sin objetar, otros lo ponen a prueba con sus preguntas y otros simplemente se van.  ¿Qué harías tú?


Cinco desconocidos y un acto de Dios

Cada alma busca la redención y nadie escapará al juicio

El destino los unió y sólo la fe puede salvarlos



Yugo desigual


No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?
2 Corintios 6:14

  Que fuertes pueden sonar estas palabras para un cristiano que ha puesto sus ojos en un inconverso. Qué difíciles de aceptar y poner en práctica cuando deseamos formar una familia con alguien que no comparte nuestra fe.
  Lo primero que viene a nuestra mente es que con nuestra oración podremos llevarlo a los pies de Cristo. Pero no logramos ver las consecuencias de ignorar lo que Dios nos pide.
 

  Melissa es una joven a la que no le importa conducir 400 millas para encontrarse con su novio Paul, pensando que le propondrá matrimonio. Pero los planes de Jesús para ella son diferentes.
  La conversación entre Melissa y Jesús nos hace entender que muchas veces nuestros caminos no son los caminos de Dios, pero sin duda Dios nunca se equivoca. Nosotros sí.

    - Melissa, tengo mucho más para tí también, si confías en mí. Cuando te pida cosas que no quieras hacer, ¿qué harás?
    - No entiendo.
    - No puedes casarte con Paul.
    - Pero lo amo.
    - Bueno, no debería decir que no puedes porque sí puedes. Pero no deberías. No es mi deseo para ti, Melissa.
    - Pero lo amo.
    - Melissa, tienes un corazón muy bondadoso. ¿De cuántos chicos te has enamorado desde que tienes 16 años?
    - Pero él también me ama.
    - Melissa, no es mi voluntad que una futura pareja sean tan diferentes. Paul no cree en mí.
    - ¿Y si me caso con él y hago que mi misión sea salvarlo? Puedo hacer eso.
    - Melissa, ¿lo amas, de verdad?
    - Si, lo amo.
    - ¿Quién crees que lo ama más? ¿Tú o yo?
    - Obviamente tu, pero...
    - Melissa, Paul no siente por ti lo que tu sientes por él. Odia su trabajo en Winemoka. Es un hombre solitario. En estos momentos piensa que eres exactamente lo que él necesita. Pero dentro de dos años, cuando regrese a Los Ángeles, querrá algo más, algo que no podrás darle.  Le crecerá un gran disgusto hacia ti. ¿Y sabes que es lo que más le disgustará de ti? Tu fe en mí. Esa será la diferencia más grande entre ustedes dos. Asi que en lugar de ser la herramienta que lo acerque a mi, causará que tome la dirección opuesta. Melissa, ¿no es más importante que me ame a mí que a tí?
    - ¿Llegará a creer en ti?
    - Con el tiempo sí. Lo hará.
    - Entonces, podría...
    - Melissa, te lo prometo, para ese entonces ni siquiera querrás tener la posibilidad. Recuerda, te tengo preparadas muchas cosas maravillosas para ti.

La pureza del mundo creado por Dios


Hay una escena en la película que puede pasar desapercibida pero que tiene un gran trasfondo.

    - ¿Tiene café? - le preguntan al mesero.
    - Lo siento lo único que sirvo es agua. - contesta él.
    Melissa bebe el agua y queda sorprendida.
    - Sabe rica. - dice ella.
    A lo que el mesero le responde:
    - Es mi propia receta. Dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno.

  Esto me hizo pensar en el sabor real que tiene el agua. La verdadera agua. Agua obtenida de una naturaleza sin contaminación. El agua que Dios creó pero que nosotros hemos pervertido al punto de que ya no deseamos beberla sin que pase primero por procesos de purificación que sin duda la transforman, alejándola de lo que era inicialmente.
  Y lo que hemos hecho con el agua es lo mismo que hemos hecho con todo lo que nos rodea.
  Dios creó un mundo perfecto, bello, puro. Y muchas veces, con el afán de mejorarlo u obtener algo de él, lo hemos destruido.
  Pero Dios puede restaurar todas las cosas, incluyendo un corazón pecador. ¿Lo crees?


lunes, 9 de marzo de 2015

Jueces de Nosotros Mismos


Ricardo A. Padilla
Reflexiones 



Mateo 7:1-6

"¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?"
Mateo 7:3

  Una crítico de arte fue invitado a una galería de pintura de un artista novato. El crítico no podía ver sin sus lentes y el problema era que había llegado a la galería sin ellos. 
  Empezó a observar las pinturas pero no podía analizarlas profundamente. Todos los invitados estaban atentos a lo que este crítico opinara de las pinturas.
  Al finalizar de observar todas las pinturas, el crítico sabía que para alimentar su fama debía hablar mal de alguna y de un momento a otro se paró al frente de un cuadro con lo poco que podía ver, empezó a criticarlo en voz alta diciendo:
  - "Aunque intentó dibujar una forma humana, ésta se ve deforme y horrorosa."
  Uno de los presentes se le acercó y le dijo al oído:
  - "Señor, está parado frente a un espejo."


  Muchos de nosotros somos especialistas en buscar y juzgar los errores de los demás, pero no somos capaces de identificar los propios. Es por tal motivo que nuestro Señor Jesucristo en el sermón del monte nos exhorta a ser jueces primeramente de nosotros mismos y a reconocer que nuestras faltas son más terribles que las faltas de nuestros hermanos y que para poder corregirles debemos corregirnos primero.

  Tengamos cuidado porque muchas veces, cuando señalamos a alguien con nuestro dedo índice, se nos olvida que en la misma mano hay otros tres dedos señalándonos. 


Antes de a mi hermano juzgar, me debo examinar.


domingo, 4 de enero de 2015